
Los vampiros se han vuelto muy famosos gracias al fenómeno Crepúsculo. Los vampiros tienen la apariencia externa de un hombre, pero con la piel muy pálida y grandes colmillos. Siempre están sedientos de sangre. Buscan a sus victimas por la noche, a las cuales muerde. Los que sobreviven se convierten en vampiros, ampliándose más y más el círculo. Duermen en ataúdes. Cuando vuelven de caza, están muy hinchados, pero al despertar están huesudos. La única forma de matarlos es con agua bendita, o clavándoles una estaca en el corazón. Repelen el ajo y no se reflejan en los espejos. No les gusta la luz. Parientes cercanos de las estirgues. Tienen la habilidad de transformarse en murciélago.